Monterrey, México a 4 de septiembre de 2021

Maltrato, abuso y engaños a los héroes que luchan contra el Covid en Montemorelos

Tras un año y medio de lucha contra el Covid-19 en Nuevo León, personal médico y de enfermería del Hospital General de Montemorelos han vivido una dura batalla contra el virus, pero también contra la burocracia, mentiras en sus contratos, discriminación y maltrato por parte de superiores.

Muchas veces han sido llamados héroes por autoridades y la sociedad, les han hecho homenajes, agradecimientos y hasta obras de arte para reconocer sus labores, pero para los trabajadores de la salud el día a día ha sido muy diferente.

REDES QUINTO PODER se entrevistó con tres médicos y tres enfermeras del hospital covid en Montemorelos, quienes denunciaron que no se les respetaron los contratos prometidos, hubo irregularidades en el pago del Bono Covid anunciado por el Gobierno de Nuevo León, además de tratos inhumanos por parte de directivos del hospital.

El maltrato ha llegado a tal grado, que a enfermeras del área covid otros médicos basificados, les han llegado a llamar ‘pollitos de colores’, pues dicen son propensas a morir por su trabajo. Desechables.

Además, en el caso de las enfermeras en los últimos meses les han reducido el salario, hasta en un 30 por ciento y aumentado drásticamente el número de pacientes para atender.

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Para los médicos esta reducción llegó en las últimas semanas.

‘Tengo 22 pacientes, estoy yo solo como médico viendo 22 pacientes, si un paciente se complica, me tengo que abocar a él y tengo que dejar los otros hasta que termino con ese paciente’, contó uno de los doctores que tiene más de un año trabajando en el área covid hospital.

Otro de los médicos entrevistados por Redes Quinto Poder indicó que el desabasto y las restricciones del hospital para sus labores fueron frustrantes a lo largo de la pandemia.

En ocasiones, dijo el joven doctor, llegaron a faltar incluso medicamentos para sedar a los pacientes que iban a ser intubados.

‘Nos dieron una clase de cómo usar los medicamentos a la mano, porque no teníamos los medicamentos ideales al momento de intubar. Cuánto medicamento le puedes pasar para que se seden más pesado, aunque no sea la forma ideal. Claro que tuvimos complicaciones con eso, pero la gente no lo sabe’, comentó uno de los doctores entrevistados.

Este 7 de agosto, el hospital ha llegado a un 100 por ciento de su capacidad, según la Red IRAG y la precariedad laboral continua para médicos y enfermeras.

Contra el covid y sus contratos

La presión de tratar a miles de pacientes enfermos de un virus desconocido, obligó a médicos y enfermeras a aceptar trabajar en el área covid sin leer o revisar los contratos que les hizo firmar recursos humanos del hospital

Entre marzo y agosto del 2020, para los médicos, el contrato covid por outsourcing ofrecía en promedio 25 mil pesos mensuales, libres de impuestos, y para enfermeras 15 mil, en similares condiciones.

Las autoridades de recursos humanos del hospital, no les permitió tener una copia o al menos una foto de lo que estaban firmando.

En área covid, trabajando 40 horas a la semana, arriesgando la vida ante una enfermedad apenas conocida, encapsulados en su sofocante equipo que no les permite comer o ir al baño, durante las extenuantes jornadas en la primera oleada de la pandemia, entonces consideraron justo su pago.

‘Mi contrato inicial eran 25 mil pesos al mes, no había prestaciones, no tuve chance de leer mi contrato, no había ni una copia, ni se nos permitía tomarle fotos, entonces desconozco si contaba con un seguro, sólo era el sueldo neto, 25 mil pesos, creo que eran 30 mil menos impuestos y nada más’, platicó un doctor de menos de 30 años.

Al bajar el número de los contagios, sus contratos fueron cambiados, les prometieron incorporarlos a los Servicios de Salud de Nuevo León, O.P.D., donde pensaron que estarían ya dentro de la Secretaría de Salud, pero sólo les renovaron el contrato con un menor sueldo y por outsourcing.

‘¿Por qué me dices que me vas a dar un contrato de este tipo con más prestaciones entre comillas, a un contrato temporal que es el contrato covid?’, dijo una doctora que ha trabajado en el hospital durante un año.

‘El opd es que ya estás dentro, ya puedes empezar a hacer años para darte una base, como en cualquier hospital, nos dicen que es un contrato covid con menor sueldo y nos destanteamos todos, eso fue desde julio 1, nos dieron el contrato por dos meses nada mas. Nos lo bajaron a 9 mil 500 la quincena, 19 mil al mes’.

Para las enfermeras, la reducción de sueldo también fue importante. Muchas, por el maltrato de directivos, el engaño del sueldo y la reducción de 15 mil a menos de 10 mil pesos al mes, optaron por ya no renovar.

‘Nos hicieron una evaluación, dos días antes de avisarnos que ya habían llegado los contratos. Nos dicen que ya están ahí los contratos, que no a todos se nos va a renovar, que dependía de esa evaluación de dos días antes, dependía si volvíamos o no’, platicó una enfermera que ya no quiso renovar.

‘Nos dicen que el sueldo va a bajar a 4 mil 900, además de que supuestamente nos iban a empezar a meter algunas prestaciones, pero los mismos compañeros que sí renovaron, nos han dicho que los engañaron, que el contrato sigue siendo covid, pero con menos sueldo, que sigue siendo el mismo arriesgue que tienen todos’.

Redes Quinto Poder tuvo acceso a tres contratos que Servicios de Salud ofreció al personal médico. Estos fueron firmados en representación del Secretario Manuel de la O, por Enrique Carranza, Director Jurídico del organismo.

Los contratos que se han otorgado por un máximo de seis meses, no especifican que se centrarán en atención covid, además que se les prohíbe realizar cualquier informe de la situación de sus servicios.

¿Y el bono covid?

El bono covid, anunciado por el Gobierno estatal y prometido a los médicos, se entregó sin que hubiera una claridad en cómo fue distribuído. A la mayoría les tocó menos de un mes de sueldo cuando se entregó a finales del año pasado.

‘A todo el personal de salud que atiende covid, recibirá un bono extra, un bono extra, económico, porque se están llevando una friega pero muy, muy importante, como nunca se había visto’, dijo en rueda de prensa el Secretario de Salud Manuel de la O, el 10 de julio de 2020.

‘Andan sin comer desvelados, sin dormir, preocupados, al ver a tantos pacientes y que algunos desafortunadamente fallecieron, entonces todos merecen un salario, un salario justo y un bono al personal de salud que atiende covid’.

Sin embargo, cuentan médicos y doctores del Hospital de Montemorelos, el reparto no se dio así. Médicos y jefes de enfermería, de base y sindicalizados de Servicios de Salud, que nunca entraron al área covid se llevaron jugosos bonos de entre 50 y 90 mil pesos, refirieron, y a quienes trabajaron codo a codo en con pacientes covid, con contratos de externos, les dieron menos de un mes de sueldo como bono covid, o incluso les dijeron que estaba ya incorporado a su pago mensual.

‘A los de base y opd se les dieron cantidades exorbitantes, de entre 50 mil y 90 mil pesos, pero jamás entraron con pacientes covid, solamente estiraron la manita, pero personal del sindicato dijo que sólo los que estuvimos en área covid se nos iba a dar el bono’, comentó una de las enfermeras especializadas en covid.

‘Nunca entendimos por qué se les dio ese bono, siendo que nunca trataron un solo paciente covid’.

REDES QUINTO PODER pidió vía solicitudes de transparencia y acceso a la información el listado de los pagos por Bono Covid. Servicios de Salud del Estado respondió que este sólo se entregó en 2020 a 76 miembros del personal médico en el Hospital de Montemorelos, y que en 2021 no se emitió ningún pago por este concepto.

En los documentos obtenidos se constató cómo hay médicos que obtuvieron hasta 56 mil 727 mil pesos de bono covid, mientras que enfermeras que combatían el virus sólo recibían 11 mil 110 extra.

Aunque esta información debería ser pública RQP tuvo que solicitarlas por transparencia, debido a que la entrega del bono ha sido ocultada por Servicios de Salud de Nuevo León. Se solicitó la información en datos abiertos, sólo fue entregada en una imagen lo que complica analizar la información.

En el documento entregado además se asigna código a cada trabajador que no corresponde con la nómina, por lo que no se puede identificar a quién se le entregó y el monto asignado.

‘Nos decían pollitos de colores’

Casi desde el inicio de la pandemia, la ignorancia y el miedo a un virus desconocido hizo que en redes sociales y hasta en las calles la discriminación y el maltrato a los trabajadores de la salud se evidenciara en videos y publicaciones.

Sin embargo, para las enfermeras con contratos covid del Hospital de Montemorelos, la discriminación se vivió incluso dentro del mismo hospital.

‘Te hablaban en un tono algo golpeado, por no decir prepotente, te trataban como ok, eres de los pollitos de colores que hay en el hospital, porque ese fue el término que nos dieron a los de contacto covid’, platicó una enfermera que tras el maltrato dejó de laborar en el hospital.

’Nos comparaban con eso, porque supuestamente nosotros íbamos directo al panteón, porque nos íbamos a enfermar, ese era el término que nos daban a todos los de covid, y nos lo siguen dando, porque te ven caminando y te sacan la vuelta’.

Los pollitos de colores son parte de una tradición prácticamente extinta en México, donde con colorantes químicos fuertes, vendedores pintaban a los pollos para hacerlos más llamativos. Tras unos días la mayoría se decoloraba y moría.

Para una experimentada enfermera quien trabajó más de un año en el área covid, lo más difícil no fue la lucha en medio de la pandemia, sino el abuso que recibió por parte de rangos mayores y mismos compañeros de base y con contratos de Servicios de Salud de la secretaría.

‘Sufrí abuso, además del desgaste emocional, había mucho desgaste físico’, dijo una experimentada enfermera en entrevista con RQP, ‘pero creo que para mí fue más el desgaste emocional. Soportar el estrés emocional, el estrés físico, a parte soportar los comentarios y que nos hicieran el feo, por ser del grupo covid’.

Por el abuso de superiores y compañeros, la nula empatía de jefes de enfermería y personal de recursos humanos, y contratos a los que nunca tuvieron acceso, se les negaron vacaciones y descansos.

Les asignaron guardias adicionales sin remuneración, no se les pagaron horas extras, y las amenazaron con despedirlas si no iban los días que se les pedían.

Otra de las enfermeras, comentó que fue contratada y despedida dos veces en lo que va de la pandemia.

La primera vez la despidieron por no ir a una guardia que le encargaron de imprevisto. En la segunda ola de contagios y tras dejarla cuatro meses sin trabajo la volvieron a contratar.

Estuvo cuatro meses sin trabajo en plena pandemia, en la segunda ola de contagios a principios de 2021, la volvieron a contratar. Seis meses después fue otra vez despedida.

‘La segunda vez que entré que sentí que sólo estaban observándome, tenía miedo que me quitaran el contrato, yo por eso siempre cumplí, nunca dije que no, y el tiempo extra me lo dieron hasta el último, cuando ya me iban a correr, me dijeron que ya lo podía cobrar, porque los seis meses que estuve trabajando, me decían que no, que no me daban tiempo’.

‘Rogaba por ayuda’

Con sólo un mes trabajando en el Hospital Metropolitano y menos de dos años de experiencia, un médico joven e inexperto quedó solo a cargo de un piso de pacientes Covid.

‘Del área covid yo era la responsable porque no había más. Ni siquiera había cumplido el mes, cuando otros médicos por razones que hayan tenido, porque se repuntaron los casos, o las prestaciones que no se respetaron, renunciaron’, platicó.

Su trabajo se complicó entre el repunte de casos, y tener a más de 10 pacientes graves hospitalizados en su piso.

‘Yo con mi poca experiencia, en un hospital, mucho menos con casos de una enfermedad nueva, me tocó atender dos pacientes que al mismo tiempo se me pusieron muy inestables, yo sola’, contó.

‘Estaba pidiendo ayuda a médicos externos que en ese entonces no se querían meter al área covid, con riesgo de no infectarse’.

‘Era estarles rogando a los externos que entraran a apoyarme, cuando también el médico de arriba también tenía sus pacientes graves. Eran dos pisos, si fue un reto estar teniendo tantos pacientes, en un piso solo, para un solo médico’.

A principios de este mes de agosto, la situación no había cambiado. Aún los médicos tienen que enfrentarse prácticamente solos en su piso, con más de 20 pacientes en situación crítica.

La tercera ola de contagios que ha sido provocada por la variante Delta, en julio y agosto, ha llenado nuevamente los hospitales, con médicos ya cansados tras más de un año de lucha e inconformes con las condiciones en las que han quedado trabajando.

Además, el cambio de contratos hizo renunciar a muchos otros doctores.

‘Salgo de un paciente y el que sigue, y el que sigue. Durante todo el año, la capacidad de los pisos es de 30 camas por piso, típicamente éramos dos médicos, pero desde que se cambiaron los contratos de covid, el volumen de médicos disminuyó drásticamente’.

Desesperante para los médicos que ante el desabasto de algunos materiales, la política restrictiva del hospital, aún y cuando los familiares querían aportar con sus propios recursos, estudios o material que no tenían, les impidieron aceptarlos.

‘A veces al hospital les faltaban vasitos para hacer exámenes de orina, no había y nos regañaron, hubo una discusión grande, porque ni siquiera podíamos poner vasitos estériles, que cuestan 20 pesos en la farmacia, por la política de que a los hospitales del gobierno no les hace falta nada’, comentó otro de los doctores.

Para él el lugar más estresante era el área de triage respiratorio.

‘Ahí llegaban todos los pacientes al primer contacto, llegaban ambulancias, y te podían venir una gran variedad de pacientes, y tenías que estar consultando y al mismo tiempo estar viendo los pacientes que tenías en el área en las camas’.

‘El personal era muy limitado, éramos dos enfermeros, y un médico, para atender a los pacientes, se llegó a saturar tanto que pusieron camas extras, personas en sillas de ruedas con tanques de oxígeno conectados, se improvisaba. De un momento a otro se podía descontrolar todo’.

Las secuelas

Sin ayuda psicológica, trabajando con las uñas, el maltrato institucional y la desesperación de ver decesos por los que ya no pueden hacer nada más, médicos y enfermeras del Hospital de Montemorelos han sufrido secuelas psicológicas durante esta pandemia.

Ansiedad, depresión, agotamiento físico y mental, han sido el principal resultado de esta lucha de meses.

‘Tuve un episodio de burnout muy severo en el mes de abril y mayo, se me empezó a caer el pelo y todo, por el estrés, y emocionalmente me sentía devastado, sin energía’, contó un joven doctor.

‘Vas a trabajar porque tienes que, yo tengo juramento con los pacientes no con la institución, si no iba yo, ¿Quién se iba a quedar con los pacientes ahí? A ver, ¿quién llega a cubrir? o ¿Quién puede ayudarles?  Esa era la razón por la cual yo iba, pero ganas, yo no tenía, era una devastación física, ni para pararte de la cama’.

A pesar de todo lo que han visto en los pasillos del hospital, aseguran que nunca se podrán recuperar de ver fallecer a tantos pacientes.

Les costaron horas de lágrimas y esfuerzos, que por más que hicieron en muchas ocasiones fueron infructuosos.

‘Había guardias que llegaba a mi turno y pasaban cuatro o seis horas que no dejaba de llorar por como estaba la situación’, platicó una experimentada enfermera.

‘Se frustra uno porque no puedes hacer nada por esa persona. Diste todo lo que pudiste.

Los médicos entregaron el alma, tratando de ayudar a los pacientes y en el momento te das cuenta de que no hay nada más que hacer’.

‘Era muy frustrante, más a parte esa frustración y encima a los jefes que no te daban oportunidad de nada, nunca vieron por la necesidad de nosotros’.

Durante la pandemia el hospital no ofreció a los trabajadores de la salud ayuda psicológica tras el arduo trabajo que han llevado.

Listado de Bono Covid archivo en PDF

Las entrevistas se realizaron en agosto de 2021. El personal médico y de enfermería accedió a las entrevistas bajo la condición de anonimato por temor a represalias.